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En el antiguo Egipto, el Aloe vera era la planta cuya “sangre” concedía belleza, salud y eternidad. Para los antiguos, el aloe vera poseía virtudes cosméticas y lo llamaban "el elixir de la juventud". Se cuenta que los ojos de Cleopatra debían gran parte de su legendario brillo a un colirio a base de aloes y que el secreto de la belleza de la piel y el rostro de Nefertiti residía en los baños diarios que tomaba en la leche de burra con pulpa de aloe.
¤ El Aloe vera contiene vitaminas, enzima, polisacáridos, esteroides, minerales, aminoácidos y elementos traza. El gel de aloe vera es hidratante, nutritivo, astringente, tonificante, reafirmante, limpiador, suavizante y desodorante.
¤ Su pH cercano al de la piel no modifica a este último y lo reequilibra si está desequilibrado.
¤ Al aportar a los tejidos cutáneos el agua y los elementos vitales que le acompañan, permite que la piel conserve dicho aporte en su totalidad; refuerza igualmente la capacidad de la piel de hidratarse por sí misma.
¤ Gracias a sus enzimas proteolíticas, elimina las células muertas de la epidermis, lo que permite a la piel respirar mejor y tener una mejor irrigación de los capilares sanguíneos.
¤ Activa el crecimiento de las células de los fibroblastos de la dermis, células implicadas en la fabricación del colágeno. Tiene por tanto un efecto reafirmante sobre los tejidos cutáneos y ralentiza la aparición de arrugas.
¤ Alivia las insolaciones e irritaciones menores, trata los cortes y las quemaduras ligeras...